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lunes, 6 de septiembre de 2010

Dido



Cartago es hoy en día una zona residencial de la ciudad mediterránea de Túnez, capital del país del mismo nombre; en este barrio se pueden encontrar aún los vestigios de una ciudad fundada en el año 814 a.C. por un grupo de fenicios bajo el mando de la princesa tiria Dido.

Dido era hija de Muttón, rey de Tiro (hoy parte de Líbano), esposa de Siqueo, sacerdote del templo de la ciudad y hermana de Pigmalión. A la muerte de Muttón su hijo Pigmalión ascendió al trono y buscando aumentar sus riquezas, se propuso hacerse del tesoro del templo, que estaba bajo la custodia de Siqueo. Cuando Pigmalión creyó haber ubicado el lugar donde estaba escondido este tesoro, mandó asesinar a Siqueo. Dido, que conocía el verdadero paradero del tesoro, al verse sin la protección de su padre ni de su esposo, huyó de Tiro acompañada de su hermana pequeña, Ana, su comitiva de damas y algunos habitantes de la ciudad. Llegaron primero a Chipre y después a una pequeña península de la costa noroccidental africana, frente a lo que hoy es Italia. Ahí la princesa pidió a los pueblos que habitaban la región que le vendieran la porción de tierra que pudiera abarcar con una piel de buey a cambio de algunas pertenencias del tesoro, para fundar una ciudad. Tal petición hubo de parecer descabellada para los pobladores, pues nadie creía que  el terreno que abarcara una piel de buey fuera suficiente para fundar algo, mucho menos una ciudad, así que accedieron a su petición ante la expectativa de hacerse de algunas de las posesiones que llevaba la princesa.

Relata la leyenda que Dido entonces cortó la piel de buey en finísimas tiras y las ató una tras otra, cuando finalmente terminó con todas las tiras las extendió sobre el terreno, formando un gigantesco círculo, que delimitaba toda su propiedad. El área determinada por una piel de buey sin dividir es mucho menor que la que se obtiene al cortarla en tiras de manera que abarquen la mayor extensión de terreno posible. Lo que hizo la princesa fue resolver el planteamiento geométrico de encontrar la curva (con un perímetro dado) que encierra la máxima área. En este caso, esa curva corresponde a la unión de todas las tiras de piel de buey.

 La princesa bautizó a su recién fundada ciudad con el nombre fenicio de “Qarthadasht”, que significa “ciudad nueva”. En poco tiempo, y gracias a la excelente visión geopolítica de Dido, Cartago se volvió una estratégica ciudad amurallada, capital de una república marina poderosa, que comenzó a extender sus dominios. Sustituyó a Tiro, en occidente, creó colonias en Sicilia y en España, mandó navegantes al atlántico del norte y sostuvo contra Roma, su eterna rival, una serie de largas luchas conocidas como las “Guerras Púnicas”. Cartago fue sucesivamente destruida y reconstruida a lo largo de las tres guerras púnicas para finalmente sucumbir ante el imperio romano. Posteriormente, ya como terreno conquistado romano la reconstruyeron y Cartago brilló nuevamente de los siglos I al VI como capital del África romana.




Dido, reina de Cartago se convirtió en leyenda; también se le identificó con la Virgo Celeste, o como Tania (diosa tutelar de Cartago) y como Elisa (que dio nombre a Chipre). Dido marcó presencia también en la música y en la poesía. El poeta latino Virgilio narra en La Eneida el encuentro entre Eneas y Dido, son los personajes de los que se sirve este escritor para justificar la eterna enemistad existente entre las dos grandes potencias mediterráneas de la antigüedad, Cartago y Roma. Eneas era un príncipe troyano, hijo terrestre de la diosa Venus, que huyó de su tierra tras el fin de la guerra de Troya por decisión de los dioses para fundar una nueva Troya, Roma. Durante el trayecto Juno, esposa de Júpiter, decidida a impedír la fundación de una nueva troya ya que se encontraba despechada porque el troyano Paris señaló a Venus y no a ella como la más bella, mandó a Eolo, dios del viento a desviar las naves, de manera que Eneas llegara a costas africanas y no a italianas. Dido era una legendaria reina de Cartago, que cayó enamorada del héroe troyano por arte de cupido, hijo de Venus y procuró darle descanso y protección a Eneas para que pudiera alcanzar su destino, fundar Roma.

La historia de este amor acaba con el suicidio de la reina cuando Eneas parte de Cartago a cumplir su misión por mandato de los dioses. La Eneida fue escrita después de que Roma acabara de raíz con su potencia enemiga, al final de la tercera guerra púnica. En el siglo XVII el músico inglés Henry Purcel compuso la ópera Dido y Eneas. Matemáticamente se sabe que el círculo es la curva que comprende la máxima área, cuando una parte de la curva tiene un segmento de línea recta de longitud arbitraria, entonces el área máxima se obtiene con un semicírculo; en la rama de las matemáticas conocida como cálculo integral, la optimización y el cálculo de variaciones, denomina al planteamiento arriba mencionado como “Problema de Dido”.

Volviendo a los sucesos reales, mucho se ha especulado acerca del curso que hubieran tomado la historia y la cultura mundiales si la vencedora de las guerras púnicas hubiera sido Cartago y no Roma.


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